Corte de jamon

Bienvenidos a Los cortadores de jamón, un lugar donde podrá encontrar la forma de sorprender a sus amigos y deleitarlos con el placer de degustar un buen jamón ibérico cortado a cuchillo por auténticos profesionales y acompañado con un fino o manzanilla servido de la forma tan elegante como es la venencia. No dude en contactar con nosotros mediante teléfono 628 48 99 62 / 679 57 26 46 o e-mail y le atenderemos amablemente y sin ningún tipo de compromiso.

Venencia

El primer venenciador invidente

“No fui un trabajador cualquiera. Yo fui un venenciador. Y los venenciadores somos artistas, grandes artistas en nuestro trabajo”. Hace tres años se disponía a viajar a Argentina. Venía de venenciar en Hungría. El trajín del venenciador, de aquí para allá, entre aeropuertos, sin pausa, infinidad de anécdotas. Pero la irritación y el picor en los ojos le impidieron tomar ese avión. El especialista le diagnosticó retina arrugada en ambos ojos. Era el 2 de octubre de hace tres años. Diego comenzó a perder la vista. Pasó de inmediato por quirófano y, por más que se hizo, salió con una pérdida de visión del setenta y ocho por ciento.

El 2 de octubre se hundió Diego. Diego Fernández Pérez, 39 años, hoy vendedor de cupones antes venenciador, hijo de Sebastián y Juana. A la venencia llegó por el campo, por la viña, las de Harveys en Cuartillo, allí donde se dejaron la salud Sebastián y Juana. El campo le forjó y Diego se apasionó por el mundo de la viña y el vino. Sería venenciador, debió pensar, el juego infantil que convirtió con el tiempo en oficio. Luego llegaron las clases de formación en la hostelería y en la venencia.

El Consejo Regulador del jerez prepara a conciencia a estos que llaman ‘embajadores del jerez’, en la teoría y en la práctica. Diego es hombre entendido en vinos. Sus viajes por medio mundo, las ferias de turismo y una interminable lista de eventos se lo han permitido. Entró en la compañía de Jesús Delgado Rey, Venencia & Imagen, legado de su padre Julio Delgado, el más grande venenciador que ha tenido Jerez. Allí trabajó Diego durante diez años. Venenciando y cortando jamón. Hasta que llegó ese infame 2 de octubre.

Cuando desde la organización de ciegos y del Consejo animaron a Diego para que volviera a coger la venencia, Mercedes, su mujer, se ofreció a hacer de ayudante. Ha practicado durante meses y ahora es el momento de demostrarlo. “Le contaré algo: Durante la feria de Fitur, en Madrid, podría venenciar al día unas tres mil o cuatro mil copas. Imagínese, toda esa cantidad diaria. Al final de la tarde, lo hacíamos ya casi a ciegas, de manera casi automática. Después de algo así, ¿podré entonces, si no, volver a venenciar?”

¿Cómo venencia un invidente? Así lo explica Diego: “Hay diferencias con la forma convencional, en donde vino y copa se buscan y encuentran. Se trata de coger la distancia. Debo de fijarme en el cubilete, es mi referencia, su destello me dice dónde está. El oído. El oído es entonces importantísimo. Adivinar la caída del chorro a la copa para, a continuación, hacer la firma”.

Diego es hombre agradecido. Cree que, como el actual Consejo Regulador, “no ha habido ninguno. Jorge Pascual, Blanca… todos me han ayudado a mí y a la organización. He vuelto a venenciar, pero lo seguiré haciendo como afición, nunca profesionalmente. Pero me gustaría hacerlo públicamente, la próxima festividad de Santa Lucía, en el mismo Consejo Regulador. ¿Por qué no?”

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1 comentario sobre “El primer venenciador invidente”

  1. Escrito por fátima |

    simplemente espectacular…

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