Pautas del corte
Para llevar a cabo un buen corte de jamón lo fundamental es tener un buen jamón y un buen cuchillo. El cuchillo a utilizar, preferiblemente debe ser fino y alargado.
Tambien nos podemos ayudar de:
- Un jamonero: para sujetar el jamon mientras llevamos a cabo el corte.
- Un cuchillo de lamina ancha y fuerte: para deshuesar y limpiar el jamon.
- Un acero: para mantener afilados los cuhillos.

Cuando empezemos a cortar tenemos que tener en cuenta si vamos a cortar el jamon entero. De ser asi, lo primero que debemos hacer es quitarle el hueso y limpiar bien el jamon dejandolo todo bien recto. Si no se va a comer entero, es preferible dejar e el hueso y limpiar sólo el trozo que se vaya a cortar.
Una vez que está el jamón limpio, comenzaremos a cortar el jamón por la babilla. ¿Y que es la babilla? Los jamones tienen dos partes, la babilla y la maza. La babilla es la parte más fina del jamon, mientras que la maza es la parte opuesta, la más ancha. La babilla, al ser más estrecha, suele estar más curada y más dura, por eso de empezar a cortar el jamon por esta parte.
Cuando empecemos a cortar el jamon, los cortes deben ser homogeneos y rectos. Es recomendable realiar el corte de jamon a temperatura ambiente. Las lonchas deben ser muy finas, casi transparentes, abarcarán el ancho de la pieza y no serán más largas de 6 ó 7 cm. La colocación en el plato del jamón es al gusto del cortador. Lo que si es importante, es no dejar huecos en el plato.
Una vez que se llega al hueso, le daremos la vuelta al jamón y comenzaremos a cortar la maza. En esta zona del jamón, nos saldrán las lonchas más elegantes, ya que es la mejor zona del jamón.
Cuando lleguemos nuevamente al hueso, habremos acabado con el corte del jamón. El hueso del jamón, lo podremos utilizar para hacer unos caldos exquisitos de jamón.
Si no se ha cortado todo el jamón podemos utilizar trozos del tocino cortado para tapar jamón que nos queda y asi evitar que se seque.




